Nacida en Los Ángeles, a Tyra (que debe su nombre al
personaje que interpretaba Mae West en la película favorita de su abuela) la
fichó un cazatalentos de la agencia Elite cuando contaba 17. Fue un pequeño
cambio de rumbo en su vida, porque la chica quería matricularse en una
escuela de cine para convertirse en realizadora. "Ser modelo no estuvo nunca
entre mis aspiraciones. Me parece una carrera mentalmente nada estimulante,
es muy solitaria y encima tu destino está en manos de otras personas que, a
lo mejor, ni conoces. Si seguí con ella fue para poder introducirme en el
cine, primero como actriz y luego como directora", recuerda. De momento, ya
ha conseguido su primera meta. Tyra se hizo notar al principio en la pequeña
pantalla como Jackie Ames, una novieta de universidad de Will Smith en El
Príncipe de Bel Air. No es que fuese un papel de relevancia, pero al poco le
servió para acceder al casting de Higher Lear-ning, la película que
preparaba el director afroamericano John Singleton. Al final, no sólo
consiguió uno de los papeles protagonistas (el de Deja, una estudiante
comprometida socialmente que acaba siendo víctima de un francotirador nazi),
sino que también "cazó" a Singleton (más tarde lo dejaría por el cantante
británico Seal). El romance, con todo, también significó un parón en su
carrera como actriz que, pequeñas intervenciones en videoclips y shows
televisivos aparte -de su aparición en Inferno, un filme subidito de tono
que rodó en Gran Bretaña, prefiere no acordarse-, no ha vuelto a retomar
hasta el pasado año, cuando logró colarse en el reparto de la producción
independiente Love Change. Sin embargo, y contrariamente a sus planes de
adolescente, su posición en el mercado de las supermodelos no ha ido sino
disparándose con el tiempo.
Como modelo, los méritos de Tyra en la industria de la moda deben contarse
como récords: primera chica negra en aparecer en la portada de la revista GQ,
primera modelo negra en posar para el catálogo de la exclusiva firma de
lencería estadounidense Victoria's Secret y en aparecer en un anuncio de
Nike, y tercera modelo negra en firmar un contrato con una empresa de
maquillaje (Cover Girl). Alcanzar el que, hasta la fecha, es su mayor logro,
le costó su tiempo: "Las modelos afroamericanas tenemos que posicionarnos
primero en Europa antes de triunfar en Estados Unidos. Que no me pregunten
por qué, porque no sabría qué decir; sólo que en Europa parecen aceptar
mejor a las modelos negras", dice al respecto de su portada para el
celebrado número anual de bañadores de la revista Sports Illustrated, la
misma que lanzara en su momento a Judith Mascó.
Lo cierto es que, un año antes de sus famosas fotos en biquini para el
reportaje de portada del magazine norteamericano, tuvo que pasar una especie
de "prueba del algodón" que la obligó a compartir cubierta en 1996 con la
blanquísima y rubísima Valeria Mazza. "En esto no hay vuelta de hoja: el
negocio de la moda en Estados Unidos es el único que se permite ser
abiertamente racista. Y te lo escupen a la cara: `no queremos chicas
negras', o `tu piel es demasiado negra para nuestros propósitos'. ¡Si los
estilistas ni siquiera saben cómo tratar nuestro pelo o nuestro
maquillaje!", confiesa sin reparos.
Para el caso, su aparición en Sports Illustrated le sirvió para exorcizar el
fantasma de Naomi y, de paso, para agenciarse otro de los trabajos con más
tirón de su país: la portada de Sex, el eroticón número especial que cada
año publica el magazine de tendencias Details. Y a Tyra, desde luego, no le
importó revelarse como objeto sexual: "En la industria de la moda se pueden
contar con los dedos de una mano las modelos sex symbols comerciales negras,
así que yo estoy muy satisfecha de abrir el fuego".
En 1997, Tyra fue una de las elegidas por Playboy para aparecer en el número
de mayo dedicado a las modelos, y poco después era requerida por Victoria's
Secret para hacer la presentación en sociedad del que seguramente es el
sujetador más caro de la historia (un diseño de Harry Winston tachonado de
diamantes que cuesta 3 millones de dólares). Ahora se entiende por qué
cuando la revista People la incluyó en su última lista de las personalidades
mejor vestidas de América, recalcó sus habilidades para "sacar todo el
provecho y concentrar las miradas en las mejores partes de su cuerpo". Un
cuerpo que, pese a las habladurías, es todo suyo: "Sí, muchos creen que
estoy rellena de silicona porque poseo las mayores tetas de este negocio. Y
la verdad es que yo ya usaba la talla 92 desde el instituto. Sólo puedo
decir que la cirugía plástica no es lo mío", confiesa sin rubor. |