Laetitia Casta nació en Normandía, la región de origen de su
madre, en la pequeña localidad de Pont-Audemer, a medio camino entre Caen y
Rouen, a escasos kilómetros de la costa. Vivió allí hasta los 10 años, en
que se trasladó a Lumio, un pueblecito de la costa norte de Córcega. Isla
con la que se siente profundamente identificada. En 1993, y con sólo quince
años, sus hermanos la inscribieron, sin que ella lo supiera, en el concurso
de belleza de la localidad. A pesar de sus reticencias, Laetitia es muy
tímida, finalmente se presentó para no decepcionar a sus hermanos, y lo
ganó. Este mismo verano, estando en la cercana playa de Arenella la
descubrió un caza-talentos de la parisina agencia Madison.
No parece que le costara mucho convencer a sus progenitores para que la
dejarán probar como modelo, y poco después, ya en París, su padre la
acompañó, junto a su hermana pequeña, a su primera sesión fotográfica... El
resultado fue sorprendente. Y es que aquella jovencita que se presentó
vestida de colegiala había nacido para posar.
A partir de este momento su carrera despega a toda velocidad, a pesar de que
su altura es claramente inferior a la que es normal en le mundo de la
pasarela.
En 1994 le llega la consagración internacional al formar parte de la campaña
de GUESS, firma a la que prestaría su imagen durante los siguientes dos
años. Desde entonces ha trabajado para la más importantes firmas de moda, ha
acaparado las portadas de las más afamadas revistas, y se ha convertido en
el "producto" más exportable de Francia. La nueva Brigitte Bardot.
Según ella misma explica, no ha tenido que hacer nada especial para lograr
este éxito, apenas usa productos de belleza, ni sigue ninguna dieta:
"...tengo la suerte de no ganar peso y de hacer una vida sana". De hecho la
imagen que transmite en sus fotos, es a decir de sus amigos ella misma: una
chica saludable, alegre, jovial y seductora.
Por lo demás disfruta de su trabajo: "...hago fotos por que me gusta
hacerlo, y sí además a la gente le gusta verlas, tanto mejor". Sin embargo
no sabemos que opina de los sacrificios que conlleva su profesión, sujeta a
constante viajes y horarios intempestivos, ya que a pesar de que viajar es
uno de sus hobbies, Laetitia es muy hogareña y adora estar con su familia.
Además es muy dormilona. Quienes la conocen dicen que es una auténtica
marmota.
Su debut en el cine se produce en Astérix y Obélix contra el César (1997),
donde interpreta a la dulce y sensual Fabala. En 1999 hace el papel de Léa
en La bicyclette bleue. Y en el 2000 interviene en Gitana, junto al célebre
bailarín Joaquín Cortés y en el Les Ames Fortes.
En el año 2000 ha sido elegida (la elección la realizan todos los alcaldes
de Francia) para ser durante este año la imagen de Marianne, el símbolo de
la Republica Francesa. Honor reservado a las más célebres féminas del país
galo.
Su extraordinario éxito no le ha hecho perder contacto con el mundo real, lo
que demuestra que Laetitia es una chica inteligente. Tiene muy claro que la
belleza es un bien efímero y que por lo tanto su carrera de modelo está
limitada por el inexorable paso del tiempo. Aspira a formar una familia y
confiesa que no se ve a sí misma a los 25 años sin hijos. |