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Tras una infancia difícil, que transcurrió en los barrios
pobres de Nápoles, Sofia Scicolone llegó a Roma para buscar fortuna en el
cine junto con su inseparable madre Romilda Villani (una actriz fallida, que
siempre desempeñó un papel de estímulo constante para su hija). Tras
adquirir una relativa celebridad al aparecer en las fotonovelas con el
seudónimo de Sofia Lazzaro, la joven aceptó una serie de pequeños papeles en
diferentes películas: Goffredo Lombardo de Titanus fue quien la bautizó como
Sophia Loren, y otro productor - el poderoso Carlo Ponti, el hombre con
quien se casó algún tiempo después - le hizo firmar un contrato para siete
años. Fue el período en que Sophia plasmó su personaje de pueblerina bella y
descarada: la cantante de cabaret en “Carosello napoletano” (1953) de Ettore
Giannini, la celebre "pizzaiola" de “El oro de Nápoles (L’oro di Napoli)”
(1954) de Vittorio De Sica, la mujer del barrio de Trastevere en Roma de “La
ladrona, su padre y el taxista (Peccato che sia una canaglia)” (1954) de
Blasetti y la chica de “La bella campesina (La bella mugnaia)” (1955) de
Mario Camerini. Su fama superó las fronteras italianas: en 1955 “Life” le
dedicó una portada, mientras Ponti planeaba para ella una carrera
internacional. Las películas en las que apareció - con la excepción de “El
pistolero de Cheyenne (Il diavolo in calzoncini rosa)” (1960) de Cukor - sin
embargo no eran de primer orden, y sólo de vuelta a Italia obtuvo la
consagración como estrella de primera magnitud: en efecto, su interpretación
magistral en “Dos mujeres (La ciociara)” (1960) de Vittorio De Sica le valió
el Oscar y el premio a la interpretación femenina en el Festival de Cannes.
Sin embargo, después sólo raramente supo volver a alcanzar estos niveles:
excepto en “Una jornada particular (Una giornata particolare)” (1977) de
Ettore Scola, en la que ella y Marcello Mastroianni dibujaron con
extraordinaria maestría el retrato de una pareja de semi-marginados - ella
un ama de casa, él un homosexual - en la época del fascismo. Su carrera, se
puede entonces considerar terminada: en 1984 intentó un relanzamiento a lo
grande en “Los tres amantes de Aurora (Qualcosa di biondo)” de Maurizio
Ponzi donde actuó junto con su hijo Edoardo Ponti que la dirigió
recientemente en la película “Between Strangers” presentada en Venecia. Sin
embargo, el clima había cambiado y el público la ignoró: la idolatrada
chiquilla de Pozzuoli, ya no es más que un recuerdo. |