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Cuando Eve Ensler escribió Los monólogos de la vagina,
hace doce años, no sospechó el movimiento cultural que ello generaría,
en el teatro y fuera de él, contra la violencia doméstica. Sin embargo,
la obra abunda también en acercamientos de franca crudeza a la condición
femenina desde la óptica de la vagina que arrancan la risa en una de las
comedias feministas por excelencia. El Marsano es la casa de la vagina
este marzo y Laura Borlini, Elena Romero y Bettina Onetto, sus
encarnaciones. Aunque, saben ellas, el pene tiende a imponerse con
cierto aire de superioridad. Al respecto, Laura Borlini opina: "En
países machistas como este se cree que existe, y hay mujeres que les
hacen creer a los hombres que esta superioridad es real. Hay mujeres que
usan la vagina como un arma, en mi caso es a lo último que apelo porque
me parece una forma muy facilista y vacía de conseguir algo". Y es que
la obra –entre carcajadas– se explaya en reivindicar a la vagina sobre
la masculinidad, en lo que Bettina Onetto coincide en pleno:
"Documentadamente, se sabe que el clítoris tiene el doble de
sensibilidad que el pene. Además, puede dar a luz y generar placer. Sé
que la vagina es superior. Depende de cada mujer si la usa como un arma.
Algunas se desesperan por tener una pistola, cuando ya nacieron con una
ametralladora". |